Cómo se calcula realmente el valor de una vivienda (y por qué muchos propietarios se equivocan al poner precio)
Fijar el precio correcto de una vivienda es el paso más importante para lograr una venta rápida y sin pérdidas económicas.
Sin embargo, muchos propietarios cometen el mismo error: poner un precio basado en lo que ven en los portales o en lo que pide el vecino.
La realidad es que calcular el valor real de un inmueble es un proceso mucho más profundo. En este artículo te explicamos cómo se determina realmente el precio correcto de una vivienda y por qué es tan fácil equivocarse sin una valoración profesional.
El error más común al valorar una vivienda
El 90 % de los propietarios empieza por el mismo sitio:
- Miran anuncios en portales.
- Comparan con el precio de pisos cercanos.
- Ajustan el precio en función de lo que “quieren obtener”.
El problema es que los precios publicados NO son precios reales de cierre.
Muchos anuncios están inflados, otros llevan meses sin visitas y otros no reflejan el estado exacto de la vivienda.
Basar la valoración en precios “de escaparate” suele llevar a un precio mal fijado, y eso afecta directamente al tiempo de venta y al dinero final que se obtiene.
Qué variables influyen realmente en el precio
Un valor profesional tiene en cuenta decenas de factores que no aparecen en un anuncio:
- Metros útiles reales, no solo construidos.
- Estado de conservación: instalaciones, carpinterías, humedades, pavimentos.
- Reformas: qué se ha hecho, cuándo y con qué calidades.
- Planta, orientación y luminosidad.
- Tipología del edificio: ascensor, accesibilidad, antigüedad.
- Demanda actual en ese barrio o microzona.
- Competencia activa en ese momento.
- Operaciones cerradas recientemente (comparables reales).
Por eso dos viviendas “iguales” en la misma calle pueden tener diferencias de hasta un 15–20 %.
Por qué dos pisos idénticos pueden valer precios muy distintos
Ejemplos rápidos:
- Dos pisos con la misma superficie, pero uno es exterior y luminoso → vale más.
- Dos pisos reformados, pero uno tiene reforma económica y el otro de calidad → se paga más por el segundo.
- Dos pisos en la misma calle, pero uno da a una avenida ruidosa y otro a un patio amplio → cambia el valor.
Un informe profesional corrige estas diferencias para evitar que un propietario pierda dinero sin darse cuenta.
Cómo se calcula realmente un precio correcto de salida
El cálculo profesional mezcla datos, análisis técnico y revisión manual:
- Selección de comparables reales (ventas cerradas, no anuncios).
- Ajustes según las diferencias con el inmueble.
- Análisis del mercado actual: subida/bajada, demanda, tiempo medio de venta.
- Revisión profesional: comprobar calidades, estado y circunstancias individuales.
- Definición del precio óptimo de salida, con margen para negociación controlada.
Este proceso evita que la vivienda se quede “quemada”, un problema que aparece cuando pasa demasiado tiempo publicada sin interés real.
Consecuencias de fijar mal el precio
- Si te pasas, los compradores descartan la vivienda de inmediato.
- Si te quedas corto, puedes perder miles de euros.
- Si queda demasiado tiempo en los portales, pierde atractivo y acaban ofreciendo menos.
El precio correcto no es el más alto posible, ni el más bajo: es el precio profesional que maximiza el interés y el beneficio.
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